Mediante la Alerta Sanitaria No. 246-2026, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) advirtió a la ciudadanía sobre la comercialización ilegal del producto PURLYF SUNDAY DRIVER CBD+CBN 2000MG, un vaporizador de cannabis que se promociona en plataformas de comercio electrónico sin registro sanitario, atribuyéndose propiedades terapéuticas no autorizadas.
Bogotá D.C., 5 de agosto de 2026.- El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, acaba de emitir una nueva alerta sanitaria que pone en evidencia uno de los problemas más persistentes del mercado cannábico colombiano: la comercialización ilegal de productos que se promocionan como derivados del cannabis, sin contar con ninguna autorización sanitaria.
Se trata del producto PURLYF SUNDAY DRIVER CBD+CBN 2000MG, un cartucho para vaporización que se vende a través de la página web vaporizadoresba.com.co y otras plataformas de comercio electrónico, atribuyéndose propiedades terapéuticas para el manejo del dolor y la inflamación mediante su uso por inhalación.

El hecho: un producto sin registro, con promesas terapéuticas
Según el documento oficial, firmado por la Dirección de Medicamentos y Productos Biológicos del Invima el 3 de agosto de 2026, el producto fue identificado tras una denuncia ciudadana bajo el número interno MA2607-138. La investigación reveló que el producto:
- No cuenta con registro sanitario emitido por la Dirección de Medicamentos y Productos Biológicos del Invima.
- Se comercializa ilegalmente en Colombia a través de plataformas digitales.
- Atribuye propiedades terapéuticas no autorizadas (manejo del dolor y la inflamación).
- No ha sido evaluado en calidad, seguridad ni eficacia.
- Incumple el artículo 2.8.11.3.2 del Decreto 613 de 2017, que reglamenta la Ley 1787 de 2016 sobre el acceso seguro e informado al uso médico y científico del cannabis.
El Invima fue categórico al calificar el producto como fraudulento, advirtiendo que «no ofrece garantías de calidad, seguridad y eficacia, representando un riesgo para la salud de los consumidores, porque no se conoce su contenido real de componentes, trazabilidad, fabricación, condiciones de almacenamiento y transporte».
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Un mercado digital sin fiscalización
El caso de PURLYF Sunday Driver no es aislado. Es la expresión más visible de un problema estructural: la proliferación de productos cannábicos que se comercializan en internet, redes sociales y cadenas de WhatsApp sin ningún tipo de control sanitario. Estos productos aprovechan varias vulnerabilidades del ecosistema:
1. La ambigüedad regulatoria. Mientras el cannabis medicinal cuenta con un marco regulatorio específico (Ley 1787 de 2016, Decreto 613 de 2017, Decreto 1138 de 2025), el uso adulto sigue sin regulación clara. Este vacío es aprovechado por vendedores que promocionan productos de cannabis como si fueran de uso adulto, cuando en realidad se atribuyen propiedades medicinales sin autorización.
2. La dificultad de fiscalización digital. Las plataformas de comercio electrónico, redes sociales y aplicaciones de mensajería son canales de distribución masiva que escapan al control tradicional de las autoridades sanitarias. El Invima puede emitir alertas, pero la capacidad de retirar productos de internet es limitada y depende de la colaboración de las plataformas.
3. La desinformación del consumidor. Muchos usuarios buscan productos de cannabis para aliviar dolor, ansiedad o insomnio, y confían en promesas terapéuticas sin verificar si el producto cuenta con registro sanitario. La falta de educación sobre cómo verificar la legalidad de un producto cannábico facilita la comercialización de productos fraudulentos.
4. La competencia desleal contra el sector formal. Las empresas que invierten en obtener licencias, cumplir con buenas prácticas de manufactura, realizar estudios de estabilidad y tramitar registros sanitarios enfrentan una competencia desleal de productos que no tienen estos costos y se venden más baratos, poniendo en riesgo la sostenibilidad del sector formal.

Las medidas del Invima: un llamado a la acción
La Alerta Sanitaria No. 246-2026 incluye medidas específicas para diferentes actores del sistema de salud:
Para la ciudadanía:
- Abstenerse de adquirir el producto PURLYF SUNDAY DRIVER CBD+CBN 2000MG.
- No comprar medicamentos, productos fitoterapéuticos ni suplementos dietarios sin registro sanitario vigente.
- Suspender de inmediato el uso si se está consumiendo el producto.
- Reportar eventos adversos a través del sistema VigiFlow o al correo invimafv@invima.gov.co.
- Informar al Invima o a las secretarías de salud sobre lugares donde se distribuya el producto.
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Para las secretarías de salud departamentales, distritales y municipales:
- Realizar inspección, vigilancia y control en establecimientos donde potencialmente se comercialice el producto.
- Gestionar la destrucción del producto si es hallado.
- Replicar la alerta con las Entidades Administradoras de Planes de Beneficio (EAPB) e Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS).
Para las IPS y profesionales de la salud:
- Indicar la suspensión del uso del producto a pacientes que lo estén consumiendo.
- Informar sobre los posibles riesgos para la salud.
- Notificar al Invima sobre la adquisición del producto con datos de dirección y medio de adquisición.
Para la Red Nacional de Farmacovigilancia:
- Realizar búsqueda activa de reacciones adversas que involucren el producto.
La tensión entre prohibición y regulación
El caso PURLYF Sunday Driver pone en evidencia una paradoja del mercado cannábico colombiano: mientras el Estado ha avanzado en la regulación del cannabis medicinal, el mercado de productos sin registro sigue creciendo, especialmente en el segmento de vaporizadores y extractos. Esto ocurre por varias razones:
1. La lentitud regulatoria. El Invima ha sido criticado por la demora en la expedición de normas clave, como la Guía de Buenas Prácticas de Elaboración (BPE) para flores de cannabis, que lleva meses en un limbo interinstitucional entre el Instituto y el Ministerio de Salud y Protección Social. Esta lentitud genera incertidumbre y frena la formalización de empresas que podrían competir con los productos ilegales.
2. La falta de una política clara para el uso adulto. Mientras no se defina un marco regulatorio para el cannabis de uso adulto, los productos que se venden en este segmento operan en un vacío legal que facilita la informalidad.
3. La debilidad institucional. El Invima tiene capacidades limitadas para fiscalizar el comercio digital. Se requiere una articulación más estrecha con la Policía Nacional, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, y las plataformas digitales para retirar productos fraudulentos de internet.
4. La necesidad de educación al consumidor. El Invima ha habilitado un sistema de consulta de registros sanitarios en consultaregistro.invima.gov.co, pero pocos consumidores saben cómo usarlo. Se requiere una campaña masiva de educación sobre cómo verificar la legalidad de un producto cannábico.
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Implicaciones para el sector cannábico formal
La proliferación de productos fraudulentos como PURLYF Sunday Driver tiene implicaciones graves para el sector cannábico formal en Colombia:
1. Desconfianza del consumidor. Cuando un paciente o usuario tiene una mala experiencia con un producto fraudulento, puede generalizar su desconfianza a todos los productos de cannabis, incluyendo los que sí cuentan con registro sanitario y cumplen con estándares de calidad.
2. Competencia desleal. Las empresas formales que invierten en cumplimiento regulatorio no pueden competir en precio con productos que no tienen estos costos. Esto puede llevar al cierre de empresas serias y a la consolidación de un mercado informal.
3. Riesgo reputacional para el sector. Cada alerta sanitaria sobre un producto fraudulento genera titulares negativos que afectan la imagen de toda la industria cannábica, incluso de las empresas que operan dentro de la legalidad.
4. Freno a la inversión. La incertidumbre regulatoria y la proliferación de productos ilegales desincentivan la inversión en el sector, especialmente de inversionistas extranjeros que buscan mercados con reglas claras y fiscalización efectiva.
El camino a seguir: regulación, fiscalización y educación
Para enfrentar el problema de los productos cannábicos fraudulentos, se requiere una estrategia integral que combine:
1. Agilidad regulatoria. El Invima y el Ministerio de Salud deben expedir con urgencia las normas pendientes, incluyendo la Guía BPE para flores de cannabis y un marco claro para productos de uso adulto, que permita a las empresas formales competir en igualdad de condiciones.
2. Fiscalización digital efectiva. Se requiere una articulación entre el Invima, la Policía Nacional, la DIAN y las plataformas digitales para retirar productos fraudulentos de internet y sancionar a los vendedores.
3. Educación al consumidor. Campañas masivas que enseñen a los ciudadanos cómo verificar el registro sanitario de un producto cannábico y cuáles son los riesgos de consumir productos fraudulentos.
4. Apoyo al sector formal. Programas de acompañamiento técnico y financiero para que las empresas cannábicas formales puedan cumplir con los requisitos regulatorios y competir con los productos ilegales.
5. Cooperación internacional. El mercado de productos cannábicos fraudulentos es global. Se requiere cooperación con organismos como la Organización Mundial de la Salud, OMS, y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC, para compartir información y coordinar acciones contra redes de comercialización ilegal.
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La salud pública no puede esperar
La Alerta Sanitaria No. 246-2026 es un llamado de atención sobre un problema que no puede seguir ignorándose. Mientras el Estado colombiano no aborde de manera integral la proliferación de productos cannábicos fraudulentos, la salud pública seguirá en riesgo, el sector formal seguirá perdiendo competitividad y los consumidores seguirán siendo víctimas de productos sin garantías de calidad, seguridad y eficacia.
El caso de PURLYF Sunday Driver no es solo una alerta sobre un producto específico. Es un síntoma de un mercado que ha crecido más rápido que la capacidad del Estado para regularlo y fiscalizarlo. La solución no es más prohibición, sino regulación inteligente, fiscalización efectiva y educación al consumidor. Solo así Colombia podrá construir un mercado cannábico serio, seguro y competitivo que proteja la salud pública y genere oportunidades económicas reales.