La industria de cannabinoides derivados del cáñamo en Estados Unidos emplea a más de 350.000 trabajadores, genera $13.9 billones en salarios y alcanza un mercado total direccionable (TAM) de $38.7 billones. Sin embargo, el 70% de las empresas advierten que podrían cerrar o reubicarse si las nuevas leyes federales restrictivas aprobadas en noviembre de 2025 entran en vigor. Una radiografía económica que envía una advertencia clara a los legisladores de América Latina: regular solo la «puerta de la granja» no funciona.
Bogotá D.C., 14 de septiembre de 2026.- Una de las firmas de consultoría económica más reconocidas en el sector cannábico global, Whitney Economics, publicó su informe más completo sobre la industria de cannabinoides derivados del cáñamo en Estados Unidos. El documento, basado en una encuesta nacional con 496 respuestas de operadores en 35 estados, advirtió que a pesar de rondar los US$39 billones para 2026, posibles políticas restrictivas podrían desencadenar el cierre del 72% de las empresas del rubro, en 2027.
El análisis no solo dimensiona el impacto económico de la industria, sino que también cuantifica, con cifras precisas, los efectos devastadores que tendrían las políticas prohibitivas sobre el empleo, la recaudación tributaria y el tejido productivo de múltiples estados. Para América Latina, donde países como Colombia avanzan en la definición de marcos regulatorios para el cannabis medicinal, el cáñamo industrial y el uso adulto, el informe ofrece una lección ineludible sobre los costos de una regulación incompleta o contradictoria.
Un mercado de US$38.7 billones que desafía la narrativa de la informalidad
Contrario a la percepción de que la industria del cáñamo es un mercado marginal o especulativo, los datos del informe demuestran su consolidación como un sector económico de gran escala:
- Mercado Total Direccionable (TAM): Entre US$30.2 billones (escenario base) y US$38.7 billones (punto medio) en ventas minoristas, lo que representa un crecimiento del 36% frente a los US$28.4 billones estimados en 2023.
- Número de empresas: Entre 44.000 y 76.000 negocios relacionados con el cáñamo, con un punto medio de 53.880 empresas. Más del 80% son minoristas.
- Empleo: 351.855 trabajadores (punto medio), distribuidos en retail, manufactura, procesamiento, distribución y cultivo.
- Salarios: US$13.9 billones en salarios anuales, con un salario promedio de US$19.09 por hora (casi US$40.000 anuales).
- Recaudación tributaria: Entre US$1.7 billones y US$2.1 billones en impuestos sobre ventas estatales potenciales.
- Impacto económico total: Aplicando un multiplicador económico de 2.1x, el impacto total de la industria oscila entre US$63.5 billones y US$81.2 billones en producción económica.
Diferencias regulatorias del cáñamo entre Estados de EEUU

11 Estados donde es legal con regulación flexible. El cáñamo y sus productos están permitidos implícitamente y/o el estado carece de un marco regulatorio adoptado para el cáñamo.
En 20 Estados es legal pero estrictamente regulado. El cáñamo y sus productos están expresamente permitidos y fuertemente regulados, con requisitos específicos de envasado, potencia/porción y tamaño/proporción.
Seis Estados lo consideran legal pero con fuertes restricciones. El cáñamo y sus productos están expresamente permitidos y fuertemente regulados, con requisitos restrictivos relacionados con los tipos de cannabinoides permitidos, límites en la proporción de CBD respecto al THC o el formato en el que se puede vender el producto.Los productos deben contener 0 mg o 0 % de THC.
Dos Estados más lo clasifican como prohibido con algunas excepciones. Los cannabinoides están prohibidos, a excepción de los cannabinoides menores no psicoactivos como el CBG o el CBN Cannabinoides en algunos productos no alimenticios
Para 8 Estados es prohibido a menos que se regule como la marihuana. Los productos deben venderse a través del mercado de cannabis autorizado o contar con licencia de un organismo regulador del cannabis
Prohibido.
Y únicamente tres Estados lo prohíben absolutamente. el THC y otros cannabinoides psicoactivos están expresamente prohibidos. Están prohibidos los productos con cannabinoides no psicoactivos que presenten niveles detectables de THC
La rentabilidad desmiente el mito de la inviabilidad
Uno de los hallazgos más contundentes del informe es la salud financiera de las empresas del sector. Frente a la narrativa de que la industria cannábica es inherentemente especulativa o no rentable, los datos muestran lo contrario:
82.9% de las empresas de cáñamo reportan ser rentables.
9.1% adicional reporta estar en punto de equilibrio.
Solo el 8.1% reporta no ser rentable.

Es decir, el 92% de las empresas del sector logran sostenerse o generar ganancias, incluso en un entorno macroeconómico desafiante, con altos costos laborales, inflación y presiones sobre los insumos. Este dato es particularmente relevante para los tomadores de decisiones en América Latina, donde la industria cannábica a menudo es estigmatizada como un sector de alto riesgo financiero.
El error de regular solo la ‘puerta de la granja’
El informe identifica con claridad el origen del problema regulatorio en Estados Unidos. La Ley Agrícola de 2018 (2018 Farm Bill) desacopló el cáñamo de la marihuana a nivel federal, pero la regulación se quedó estancada en la ‘puerta de la granja’ (bajo la jurisdicción del USDA), mientras que la FDA se negó a regular productos alimenticios, suplementos o cosméticos derivados del cáñamo.
Este vacío regulatorio a nivel de producto generó tres efectos:
- Innovación forzada: Ante el colapso de los precios del CBD (que pasó de más de US$40.000 por kilo antes de 2018 a niveles por debajo del costo de producción), los procesadores comenzaron a convertir compuestos no intoxicantes (como el CBD) en compuestos intoxicantes (como el Delta-9 THC, Delta-8, THCA), aprovechando la definición legal que establece que cualquier derivado con menos del 0.3% de Delta-9 THC en peso seco es cáñamo.
- Crecimiento explosivo del mercado: La demanda de productos como gomitas, vapes y bebidas con THC se disparó, consolidando un mercado de miles de millones de dólares.
- Mosaico regulatorio estatal: Ante la inacción federal, los estados comenzaron a intervenir con regulaciones dispares, creando un panorama fragmentado donde un producto legal en un estado puede ser ilegal en el vecino.
El informe es enfático: la falta de una estructura regulatoria federal coherente no es «desregulación», sino una mala administración regulatoria. Esto ha permitido la proliferación de productos intoxicantes sin verificación de edad, etiquetado veraz o pruebas de potencia, alimentando los llamados de los opositores para volver a clasificar el cáñamo como sustancia controlada.
Impacto catastrófico de las prohibiciones, 225.861 empleos en riesgo
En noviembre de 2025, el Congreso de EE. UU. aprobó legislación que redefine el cáñamo como 0.3% de THC total (no solo Delta-9), impone un límite de 0.4 mg de THC por envase y restringe el contenido de THC en productos intermedios. Si estas leyes entran en vigor en noviembre de 2026, el impacto sería devastador:
- 72% de todas las empresas de cannabinoides derivados del cáñamo cerrarían o se reubicarían en otro país.
- Pérdida de 225.861 empleos (punto medio), con salarios perdidos por US$8.9 billones.
- Reducción de ingresos entre US$35.1 billones y US$41.3 billones.
- Pérdida de recaudación tributaria entre US$1.2 billones y US$1.5 billones.
- Impacto económico negativo total de US$59.6 billones a US$86.6 billones en producción económica perdida.
- 95.6% de las empresas implementarían recortes de personal, con un promedio de 19.1 despidos por empresa que cierre.
Además, solo el 8.5% de las empresas encuestadas indicaron que podrían sobrevivir únicamente con CBD u otros cannabinoidos federalmente compatibles. Esto demuestra que la diversidad de productos (incluyendo los intoxicantes) es esencial para la viabilidad del modelo de negocio.
La cadena de suministro es nacional, no local
Un hallazgo clave del informe es que el cáñamo sigue siendo un commodity federal, a pesar de las restricciones estatales. Las empresas abastecen sus materiales de un promedio de 4.54 estados diferentes, lo que demuestra que las restricciones en un estado afectan negativamente la economía de los estados vecinos.
Los cinco principales estados proveedores son:
- California (19.2%)
- Oregón (12.5%)
- Florida (12.3%)
- Carolina del Norte (10.6%)
- Texas (9.7%)
Esto significa que una prohibición en un estado no elimina el consumo; simplemente desplaza las ventas al mercado en línea o gris, eliminando los ingresos fiscales y los empleos locales, mientras se mantiene el riesgo para la salud pública.

El auge de las bebidas con THC, una lección para el mercado colombiano
Uno de los segmentos de mayor crecimiento en el mercado estadounidense es el de las bebidas con THC, que han pasado de representar el 3% del mercado en 2024 al 9.7% en 2026, un incremento del 250% en apenas dos años. Este segmento representa una cuarta parte del aumento total del valor del mercado desde el informe de 2023.
Este dato es particularmente relevante para Colombia, donde productos como la bebida gasificada Ultra 420 (con 0.2% de THC, cero calorías y sin azúcar) están comenzando a posicionarse en el mercado a través de puntos de venta especializados en Bogotá. El auge estadounidense demuestra que los formatos de consumo innovadores, discretos y de dosificación controlada están transformando la forma en que los consumidores se relacionan con el cannabis, desplazando gradualmente a formatos tradicionales como la combustión.
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El dominio del THCA flower y la diversidad de cannabinoides
El informe también revela la composición del mercado por cannabinoides:
- THCA flower es el formato dominante, con el 47.9% de las empresas enfocadas principalmente en este producto.
- CBD es vendido por el 87.5% de las empresas, pero representa solo el 29.2% de las ventas.
- Delta-9 THC es vendido por el 84.3% de las empresas.
- THCA es vendido por el 81.7% de las empresas.
- Los productos no intoxicantes representan el 29.2% de los ingresos, pero son ingredientes clave en la conversión a diversos compuestos de THC.
Esto demuestra que las empresas no pueden sobrevivir vendiendo únicamente CBD u otros cannabinoidos no intoxicantes. La diversidad de productos es esencial para satisfacer la demanda del consumidor y mantener la viabilidad del negocio.
El sentimiento empresarial es pesimismo e incertidumbre
A pesar del crecimiento del mercado, el sentimiento empresarial es marcadamente pesimista:
- Solo el 8.2% de las empresas tienen una perspectiva positiva para los próximos 12 meses.
- El 51.7% duda que seguirá en el negocio.
- El 40.1% considera que su perspectiva es «incierta».
- El 50% espera que las ventas disminuyan en los próximos seis meses.
- El 46.4% reportó que las ventas ya han disminuido en los últimos seis meses (desde noviembre de 2025 hasta junio de 2026).
Este pesimismo está directamente asociado con la incertidumbre regulatoria a nivel estatal y federal, que está afectando el desarrollo de productos, la inversión, la infraestructura e incluso los servicios bancarios.
Lecciones para Colombia y América Latina
El informe de Whitney Economics ofrece varias lecciones cruciales para los legisladores y reguladores de América Latina:
- Regular solo el cultivo no es suficiente: La experiencia estadounidense demuestra que regular únicamente la «puerta de la granja» (como hace el USDA o el ICA en Colombia) mientras se ignora la regulación del producto final (como debería hacer la FDA o el INVIMA) crea un mercado gris de productos sin control de calidad, lo que finalmente pone en riesgo a toda la industria, incluyendo fibra, grano y cannabinoides.
- La prohibición no elimina el consumo, lo desplaza: Dado que la cadena de suministro es interestatal (o internacional, en el caso de América Latina), una prohibición en un país o estado no elimina el consumo; simplemente desplaza las ventas al mercado en línea o gris, eliminando los ingresos fiscales y los empleos locales, mientras se mantiene el riesgo para la salud pública.
- La diversidad de productos es esencial: Las empresas no pueden sobrevivir vendiendo únicamente CBD u otros cannabinoides no intoxicantes. Una regulación que permita la diversidad de productos, con controles de calidad, etiquetado y dosificación, es esencial para la viabilidad del mercado.
- Los formatos innovadores están transformando el consumo: El auge de las bebidas con THC (y otros formatos como gomitas, vapes y productos tópicos) demuestra que los consumidores buscan opciones discretas, de dosificación controlada y alternativas al alcohol y la combustión. Colombia ya está viendo este fenómeno con productos como Ultra 420.
- La incertidumbre regulatoria es el mayor riesgo: La falta de claridad regulatoria está frenando la inversión, el desarrollo de productos y la expansión de la industria. Los legisladores deben proporcionar reglas de juego claras y estables para permitir que la industria florezca de manera responsable.
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El costo de la inacción regulatoria
El informe de Whitney Economics es una advertencia clara para los legisladores de América Latina. La industria de cannabinoides derivados del cáñamo en Estados Unidos es un motor económico de gran escala, que emplea a cientos de miles de trabajadores, genera miles de millones en salarios e impuestos, y ofrece productos innovadores a millones de consumidores.
Sin embargo, la falta de una regulación federal coherente está poniendo en riesgo todo este ecosistema económico. Si las leyes restrictivas aprobadas en noviembre de 2025 entran en vigor, el impacto será devastador: cientos de miles de empleos perdidos, miles de millones en ingresos y taxes desaparecidos, y un mercado que se desplazará aún más hacia la informalidad.
Para Colombia y América Latina, la lección es clara: la regulación del cannabis debe ser integral, coherente y basada en evidencia. Regular solo el cultivo, ignorar el producto final, o imponer prohibiciones contradictorias no solo no resuelve los problemas de salud pública, sino que destruye oportunidades económicas, empleos y recaudación tributaria.
La pregunta que deben hacerse los legisladores es: ¿queremos construir una industria formal, transparente y tributaria, o queremos empujar el mercado hacia la informalidad y el riesgo? La respuesta, como demuestra el informe de Whitney Economics, tiene consecuencias económicas, sociales y de salud pública que no pueden ser ignoradas.




