Nueva York legalizó venta de cannabis en ferias para salvar a microemprendimientos

Nueva York legalizó venta de cannabis en ferias para salvar a microemprendimientos

La medida busca contrarrestar la baja rentabilidad de los pequeños operadores, quienes enfrentan un mercado donde las tiendas minoristas establecidas promedian cuatro millones de dólares en ventas anuales, mientras que la mayoría de los micro cultivadores no logran abrir una sede física.


Bogotá D.C., 9 de agosto de 2026.- La gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, firmó una ley que permite a los microemprendimientos y dispensarios con licencia vender productos de cannabis en ferias locales y eventos comunitarios.

Con esta medida, el mercado del cannabis en el estado de Nueva York, uno de los de más rápido crecimiento en Estados Unidos, con US$1.700 millones en ventas anuales durante 2025, habilitó la venta directa en mercados campesinos y eventos emergentes (pop-ups o ferias), como una novedad regulatoria diseñada para proteger a sus actores más vulnerables.

La iniciativa, impulsada por la Oficina de Gestión del Cannabis, OCM, representa un giro estratégico para nivelar el campo de juego entre los grandes minoristas capitalizados y los pequeños cultivadores artesanales.

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Grandes minoristas vs. microemprendimientos

Para comprender la urgencia de esta medida, es necesario observar los datos recientes publicados por la OCM. Las tiendas minoristas de cannabis en «estado estable» (aquellas con más de un año de operación) están promediando US$3,95 millones en ventas anuales. En conjunto, el promedio de todas las tiendas se sitúa cerca de los US$2,75 millones, con más de 630 establecimientos operando legalmente en el estado.

Sin embargo, esta bonanza no se distribuye de manera equitativa. Una encuesta realizada a los titulares de licencias reveló que menos de la mitad de las empresas operan con ganancias. La situación es particularmente crítica para los «microemprendimientos» (microbusinesses), una categoría de licencia integral que permite a un pequeño operador cultivar, procesar y vender su propio producto. Según los datos, solo el 20% de estos microemprendimientos verticalmente integrados son rentables, y un 64% reporta pérdidas.

La barrera principal es el capital: menos del 10% de los titulares de permisos de microemprendimiento han logrado abrir una tienda física, debido a los altos costos de bienes raíces y los exigentes presupuestos de marketing que requieren para competir con las grandes cadenas.

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La novedad regulatoria en ferias y eventos comunitarios

Para romper este cuello de botella, la gobernadora Kathy Hochul firmó esta semana un proyecto de ley que clarifica y habilita la participación de los microemprendimientos en los «eventos de exhibición de cannabis» (cannabis showcase events).

Hasta la fecha, estos pequeños operadores solo podían vender desde una ubicación minorista fija o asociarse con un minorista con licencia para participar en ferias. La nueva normativa les permite solicitar un permiso específico para llevar sus productos directamente a mercados de agricultores y eventos comunitarios, sujetos a las reglas estatales de verificación de edad, seguridad y aprobación del evento.

«Al abrir la puerta a que los operadores legales vendan en eventos comunitarios y mercados de agricultores aprobados, estamos poniendo a los emprendedores en igualdad de condiciones, expandiendo el acceso de los consumidores a productos regulados más seguros y fortaleciendo uno de los negocios de más rápido crecimiento en Nueva York», afirmó Hochul en un comunicado oficial.

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Impacto en la economía local y lecciones para el ecosistema

La medida ha sido recibida con optimismo por las asociaciones de pequeños cultivadores. Matthew Nicoletti, propietario de la marca Quality High, señaló que estos eventos «proporcionan una oportunidad significativa para competir en un campo de juego más nivelado mientras se fortalecen las relaciones dentro de nuestras comunidades», algo imposible de lograr con los limitados presupuestos de marketing de un microemprendimiento.

Nicole Ricci, presidenta de New York Small Farma, un grupo de defensa para pequeños titulares de permisos, destacó que esta política fortalece el modelo de venta directa al consumidor, permitiendo a los cultivadores a pequeña escala construir negocios económicamente viables y realizar el modelo «de la semilla a la venta» que la ley original prometía.

Lecciones para la regulación en América Latina

El caso de Nueva York ofrece una lección crucial para mercados emergentes como el colombiano. Mientras la regulación tiende a favorecer a las grandes corporaciones con capacidad de inversión en infraestructura y trámites complejos, los pequeños productores, las comunidades rurales y los modelos de asociación corren el riesgo de ser desplazados antes de poder consolidarse.

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La habilitación de ventas en mercados campesinos y ferias no es solo una estrategia de marketing; es una herramienta de política pública de inclusión económica. Permite que la economía cannábica circule a nivel local, que los consumidores conozcan el origen de su producto y que los pequeños cultivadores generen flujo de caja sin la asfixiante carga de un arriendo comercial en zonas de alto tráfico.

Si bien el mercado estatal de Nueva York sigue creciendo (con proyecciones que incluso podrían superar a California en la próxima década), su sostenibilidad a largo plazo dependerá de su capacidad para proteger la diversidad de su ecosistema. La regulación inteligente no solo controla; también crea espacios de oportunidad para que la pequeña escala pueda competir con dignidad y viabilidad.


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