High Times presentó su primera edición impresa en español, no traducida, editada desde Latinoamérica

High Times presentó su primera edición impresa en español, no traducida, editada desde Latinoamérica

Tras décadas siendo la biblia de la contracultura estadounidense, High Times cruza fronteras lingüísticas con su primera incursión formal en el idioma castellano. Bajo la batuta de Javier Hasse, cofundador de El Planteo, la publicación no solo traduce contenido, sino que adapta un legado de resistencia, ciencia y estilo de vida a las realidades específicas de los consumidores hispanohablantes. Este hito marca un punto de inflexión para la industria mediática cannábica regional, elevando el estándar narrativo más allá del activismo básico hacia un periodismo cultural sofisticado.


Bogotá D.C., 31 de octubre de 2026.- La llegada de High Times al español no es un simple ejercicio de localización; es una operación estratégica de validación cultural. En su carta inaugural, Javier Hasse, editor en jefe del medio, dejo ver un tono que equilibra la nostalgia por los orígenes rebeldes de la revista, con la urgencia contemporánea de profesionalizar la conversación sobre el cannabis.

«No venimos a descubrir el fuego, sino a encenderlo donde ya hay leña», señaló Hasse, refiriéndose a la madurez que ha alcanzado el ecosistema cannábico en América Latina, pero que aún carece de un vehículo editorial masivo y riguroso.

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Entre la herencia y la nueva narrativa

Hasse, reconocido por liderar la transformación digital de El Planteo, asumió la dirección de esta nueva etapa con una premisa clara: el lector hispano no quiere ser tratado como un turista de la marihuana, sino como un ciudadano informado. En la carta publicada originalmente en El Planteo, el editor desglosa tres pilares fundamentales para esta edición:

  1. Contextualización Local: A diferencia de la matriz norteamericana, centrada en políticas federales de EEUU, la versión en español abordará las complejidades regulatorias de países como México, Colombia, Argentina y España. Hasse enfatiza la necesidad de hablar de autocultivo doméstico, clubes sociales y medicina tradicional, temas que la agenda anglosajona suele pasar por alto.
  2. Rigor Científico sin Pedantería: La revista mantiene el compromiso de High Times con la investigación, pero filtra la jerga académica para hacerla accesible. «La ciencia debe servir para tomar mejores decisiones, no para impresionar en una cena», afirmó Hasse. Esto implica coberturas profundas sobre el sistema endocannabinoide, terpenos y nuevas variedades genéticas desarrolladas en laboratorios latinos.
  3. Estética y Cultura Pop: Fiel a su ADN, la edición recupera el valor estético de la fotografía y la ilustración. Hasse destacó que el cannabis es también arte, música y moda. La revista se posiciona como un objeto de deseo intelectual, no solo informativo, buscando recuperar la elegancia visual que caracterizó a la publicación en sus años dorados de los 70 y 80.

«Mi trabajo no es proteger el nombre de High Times, sino honrar su espíritu», confesó Hasse, en «Carta del Editor Completa», y añadió, «ese espíritu era de desafío, curiosidad insaciable y celebración de la libertad individual. Hoy, ese desafío tiene otros rostros: la equidad de género en la industria, la sostenibilidad ambiental del cultivo y la justicia social para quienes fueron criminalizados».

De la clandestinidad al establishment

Para entender la magnitud de este lanzamiento, es necesario revisar el trayecto de High Times. Fundada en 1974 por Robert Hampson y Ken Gribbin, la revista nació en un momento crítico de la guerra contra las drogas en Estados Unidos. Su objetivo inicial era desmitificar la marihuana mediante información práctica (cómo cultivar, cómo consumir) y cultural (entrevistas a músicos, actores y pensadores).

Durante los años 80 y 90, High Times se consolidó como la voz definitiva de la contracultura. Publicaciones icónicas como las portadas de Snoop Dogg, Willie Nelson o Bob Marley no solo vendían revistas, sino que normalizaban el consumo entre celebridades y clases medias urbanas. La revista fue pionera en introducir conceptos hoy triviales, como la diferenciación entre sativa e índica, o la importancia de la curación y el almacenamiento de la flor.

Sin embargo, la era digital y la legalización cambiaron su rol. De ser un manual de supervivencia ilegal, High Times tuvo que reinventarse como una autoridad en turismo cannábico, tecnología de vapeo y noticias globales. Su expansión internacional siempre había sido tímida, limitada a ediciones especiales o colaboraciones puntuales. La decisión de lanzar una edición permanente en español puede responder a un cálculo demográfico innegable: los hablantes nativos de español superan los 500 millones, constituyendo uno de los mercados de mayor crecimiento potencial para productos legales y regulados.

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El puente con El Planteo

La alianza entre High Times y El Planteo no es accidental, la infraestructura editorial y la red de contactos de El Planteo, ha garantizado que la calidad periodística esté a la altura del legado de la marca madre. Además, se traduce en posibilidades de colaboración con expertos locales en ingeniería, botánica, agricultura, derecho y salud pública, enriqueciendo cada número con perspectivas auténticas y no traducidas mecánicamente desde California.

Este movimiento también evidencia una tendencia de «descentralización» del conocimiento cannábico. Durante años, la narrativa global fue dictada desde Norteamérica y Europa Occidental. Ahora, voces latinoamericanas toman el micrófono, reinterpretando símbolos y adaptando discursos a realidades culturales distintas, donde el cannabis tiene raíces indígenas y campesinas profundas.

Impacto en la industria mediática regional

Para empresas y marcas del sector, esto representa una oportunidad única de llegar a una audiencia segmentada, educada y con poder adquisitivo, a través de un medio con credibilidad histórica. Para los lectores, significa tener acceso a un archivo vivo de la cultura cannábica mundial, filtrado por una lente que entiende sus propias luchas y triunfos.

La presentación de High Times en español, es más que un nuevo producto editorial; es un acto de reconciliación histórica. Une el pasado rebelde de la revista con el presente institucional del cannabis, ofreciendo un espacio donde la información veraz y la cultura popular conviven en armonía. Como concluyó Hasse en su carta, «La hierba es buena, pero la información es mejor. Y ahora, por fin, está en tu idioma.»

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