Lo que comenzó como una curiosidad histórica leída en una revista hace tres décadas, se ha transformado en un hito de la bioeconomía colombiana. El diseñador Jaime Fernández Porras, fundador de la marca Cannabis, presentará su colección «Eterna Presencia» en el Palais de Tokyo este cuatro de octubre. Una travesía que superó la escasez de materia prima local y los estigmas sociales, para posicionar al cáñamo industrial como el material textil del futuro.
Bogotá D.C., 30 de septiembre de 2026.- Con la llegada de la Semana de la Moda de París, los ojos de la industria textil global se posan en la capital francesa. Del primero al cinco de octubre, la iniciativa Puente Internacional de la Cámara de Comercio de Bogotá, con el respaldo estratégico de la Federación de Diseñadores de Latinoamérica, FDLA, llevará el talento colombiano al corazón de la moda mundial. En el marco de la primera edición del LATAM Fashion Circle, que reunirá a 11 talentos de Argentina, Brasil y Colombia, la marca Cannabis, compartirá escenario en un desfile colectivo en el Palais de Tokyo y un showroom en el Jardin des Tuileries.
Este despliegue se suma a la presencia de figuras emblemáticas del diseño nacional en la ciudad luz, como Baobab, Johanna Ortiz y Laura Laurens, reafirmando que la moda colombiana no solo compite en estética, sino también en innovación de materiales y sostenibilidad. En este contexto, la propuesta de Cannabis destaca por ser la primera pasarela de una marca colombiana basada íntegramente en fibra de cáñamo, un logro que su creador califica como «la cúspide» de un viaje de tres décadas.


De una barbería al mercado mayorista, el origen de una revolución
La historia de esta revolución textil no comenzó en un atelier de alta costura, sino en un entorno cotidiano. «Fue una anécdota extraña lo que me llamó la atención en una barbería», contó a Hierbabuena Revista, Jaime Fernández Porras, fundador y diseñador de la marca. «Estaba esperando que peluquearan a mi hermano, me senté y en una revista vi en la portada: ‘El cáñamo, la planta que puede salvar el planeta'».
Al abrir la revista, el diseñador encontró un dato histórico que cambiaría su perspectiva para siempre, «…decía que la Pinta, la Niña y la Santa María fueron hechas con fibra de cáñamo; sus velas venían hechas con fibra de caña. Los dos primeros Levi’s fueron hechos con fibra de cáñamo. Eso me empezó a apasionar».
Sin embargo, el camino hacia la consolidación de la marca estuvo lejos de ser lineal. En sus inicios, la marca operaba en un contexto donde la competencia y el contrabando eran la norma en el mercado mayorista de Colombia.
Justamente en ese momento, por los años 90’s, paradójicamente lo que parecía una amenaza para la empresa, resulto siendo un catalizador para la innovación. «Dijimos, hagamos una cosa, tomemos de referencia marcas internacionales, hacemos prendas con telas más bonitas, con procesos más bonitos, y mejor elaborados», relató Fernández.
Así sucedió, el primer local, ubicado en el sector de comercio mayorista, San Andresito de la 38, en Bogotá y gestionado por su amigo Carlos Martínez (actual gerente y dueño de la marca), fue el punto de inflexión. Fue allí donde la marca transitó de un concepto andrógeno y oversize en el mercado popular, hacia un camino de masificación que, con el tiempo, evolucionaría hacia la conciencia ecológica.
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El desafío de la materia prima y la búsqueda del cáñamo industrial
A pesar de la visión clara y el éxito comercial inicial, el camino hacia la verdadera sostenibilidad presentó un obstáculo técnico monumental: la escasez de fibra de cáñamo industrial en Colombia. «La investigación de la materia prima nos ha llevado hasta Caloto, hasta Toribío, hasta San Agustín, hasta tardísimas partes de Colombia, a de pronto poder tener acceso a la fibra de cáñamo», afirma Fernández.
Sin embargo, el hallazgo en terreno fue decepcionante. «Nos dimos cuenta de una gran verdad: la fibra de cáñamo que producían en ese entonces era de uso recreativo y no era de uso industrial, totalmente diferente a la fibra que nosotros necesitamos», explica. Al visitar Toribío, el equipo de Cannabis identificó que los cultivos locales poseían fenotipos de baja altura, fibras cortas y altos contenidos de Tetrahidrocannabinol, THC.
«La planta que se está sembrando actualmente no sirve para uso recreativo; tendría que la persona fumarse dos bultos y lo que le va a dar es un dolor de cabeza. No sirve. Es una planta que podríamos clasificarla como una prima del Cannabis sativa«, aclaró Fernández. Para la industria textil, se requiere lo opuesto, una planta con menos del 2% de THC, tallos que crezcan hasta cuatro metros y fibras larguísimas.
Ante la falta de conocimiento local sobre el procesamiento de fibra industrial, la marca forjó una alianza estratégica con expertos chinos. «Ellos son extremadamente conocedores de este tema, realmente son los que han traído esa gran experiencia en el manejo del tallo, en sacar su fibra, en extraerla. Con los chinos hicimos una gran alianza», señaló el diseñador, destacando que esta cooperación ha sido fundamental para investigar y desarrollar variedades de la planta aptas para el sector textil en el país.
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Un hito histórico, la pasarela en la Semana de la Moda de Nueva York 2025
Tras años de investigación y desarrollo, el esfuerzo rindió frutos el año pasado, cuando Cannabis se convirtió en la primera marca colombiana en presentar una colección confeccionada a base de fibra de cáñamo en la Semana de la Moda de Nueva York. Este logro fue posible gracias al apoyo de la Cámara de Comercio de Bogotá y de la Federación de Diseñadores de Latinoamérica, FDLA, entidades que Fernández reconoce como «padrinos» que han fortalecido y impulsado este viaje de innovación.
«Fuimos la primera pasarela de una marca colombiana en presentar una colección hecha a base de fibra de cáñamo, y en el mundo tampoco es que hayan habido muchas pasarelas hechas con fibra de cáñamo. Eso nos dio a nosotros primero la experiencia de visualizar si realmente el camino hacia la fibra de cáñamo era el correcto, y exactamente fue el correcto», afirmó Fernández con orgullo. Este primer paso en la Gran Manzana validó la viabilidad comercial y estética del material, allanando el camino para el desafío europeo.

«Eterna Presencia»: filosofía, resiliencia y la cúspide en París
Ahora, la marca da un paso aún más audaz. Este cuatro de octubre, presentará su segunda colección, «Eterna Presencia», en el Palais de Tokyo durante la Semana de la Moda de París.
El concepto de la nueva colección es profundo y filosófico. «Antes de ser moda fue semilla, hoy es eterna presencia», puntualizó Fernández. «Presencia es un símil entre la presencia del ser humano y la presencia del cáñamo. Cuando hablamos de eterna presencia, hablamos de algo que está por encima del pensamiento. Cuando le decimos a una persona ‘esté presente’, queremos decir que esté aquí, en el momento, que su pensamiento no lo absorba, que esté en el sitio adecuado».
El diseñador establece un paralelismo directo con la botánica de la planta: «Entre más crece, tiene mejor resistencia; entre más se lava, más bonita se pone. Es una similitud entre la presencia del ser humano y la planta. Decimos también que la presencia nunca dejará de existir. La planta de cáñamo nunca va a dejar de existir, a pesar de que le han dado duro, a pesar de que la han tratado de sacar del comercio. Siempre va a estar presente por una sencilla razón: porque el cáñamo es el futuro».
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Las bondades técnicas de una fibra que puede salvar el planeta
Más allá de la filosofía, Fernández es enfático en las propiedades técnicas que hacen del cáñamo un material superior al algodón o las fibras sintéticas:
- Eficiencia hídrica y territorial: «Necesita menos agua y crece más larga. Por lo tanto, en una hectárea tenemos mucha más fibra comparada con algunas fibras como el algodón, porque crece bastante, hasta 4 metros».
- Cero químicos: «Los fungicidas y los pesticidas no se utilizan. Por lo tanto, no son prendas ni telas cancerígenas».
- Resistencia y confort: «La resistencia que da el cáñamo es impresionante por su fibra larguísima. Ahora, es una fibra que es térmica: si su merced tiene calor, le da frío, y viceversa. Entre más se lave, entre más uso tenga, esta fibra más hermosa se pone».
- Impacto global: «Es una planta que consume grandes cantidades de CO2. Sus semillas se pueden utilizar para curar el hambre del planeta, tienen grandes cantidades de Omega 3, 6, 9 y 12. Si los gobiernos del mundo dijeran que vamos a quitar la tala indiscriminada de árboles y a utilizar otros recursos que no sean el petróleo, solo nos queda una planta a la cual le podemos echar mano: el cáñamo. De ahí sale papel y de ahí salen biocombustibles».


Clúster y legado, dos empresas con una misma visión
Detrás de la marca existe una estructura empresarial que trasciende el concepto tradicional de una sola compañía. Se trata de un ecosistema creativo y comercial que opera como un clúster integrado, donde confluyen la visión artística de, 21 Gramos, casa de diseño y alta costura, con la estrategia logística de mercado bajo el liderazgo de, Cannabis, un legado familiar que ha hecho del cáñamo su bandera durante tres décadas.
Catalina Fernández, hija del diseñador y gerente comercial de, 21 Gramos, quien ha sido pieza clave en la consolidación internacional de la marca, explicó a este medio la arquitectura empresarial que sostiene este proyecto, «…Cannabis funciona como un clúster en la parte de diseños internacionales. Lo que es la pasarela de París Fashion Week y lo que fue la pasarela de Nueva York Fashion Week, lo manejamos desde 21 Gramos», precisó, Catalina Fernández, y agregó, «digamos que son dos empresas que tienen la misma visión. Las dos empresas son 21 Gramos. 21 Gramos es la casa de diseño de Cannabis».
21 Gramos funciona entonces como el laboratorio creativo donde nacen las colecciones que luego desfilan en las pasarelas más prestigiosas del mundo. Es el espacio donde la visión artística de Jaime Fernández se materializa en propuestas que desafían los convencionalismos de la moda tradicional. «Básicamente nosotros somos quienes producimos los diseños para las pasarelas y para la parte comercial», explicó Catalina, delineando el rol de 21 Gramos como el motor de innovación estética y conceptual.
Ahora bien, si 21 Gramos es el cerebro creativo, Cannabis es el brazo ejecutor que lleva esas creaciones al mercado. «Cannabis es quien se dedica a la comercialización, marketing, mercado y todo lo que tiene que ver con ventas, los locales y demás», detalló la empresaria, estableciendo la división clara de responsabilidades dentro del clúster.
Esta estructura permite que la marca mantenga su coherencia conceptual mientras navega las complejidades del mercado de la moda. La visión artística no se diluye en las exigencias comerciales; por el contrario, se potencia a través de una estrategia de marketing que posiciona al cáñamo no solo como un material, sino como una filosofía de vida.
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Dos líneas, un mismo propósito: la transición hacia el 100% cáñamo
Cannabis opera con dos líneas de producto claramente diferenciadas, cada una con un propósito específico dentro de la estrategia global de la marca:
Cannabis Natural Fashion: Es la línea que materializa la apuesta por la sostenibilidad y la bioeconomía. «Cannabis Natural son todas las prendas elaboradas con la fibra del cáñamo», anotó la empresaria. Esta línea es donde se concentran las colecciones presentadas en Nueva York y París, donde la tela de cáñamo es la protagonista absoluta.
Cannabis Fashion: Es la línea comercial tradicional, donde aún se utilizan materiales convencionales como el denim, el algodón y otras fibras, «…es la línea comercial», precisó Catalina, reconociendo la realidad del mercado actual.
Sin embargo, la visión de la compañía no se conforma con coexistir con los materiales convencionales. El objetivo es claro y ambicioso: «Entonces lo que se está buscando es poder lograr que la producción actual que se tiene también sea en cáñamo. O sea, que llegue a un punto en el que se pueda reemplazar al 100%», concluyó la directiva de 21 Gramos.
Un llamado urgente a la industria de la moda
Con la industria de la moda reconocida como la segunda más contaminante del mundo, Jaime Fernández, lanzó un mensaje directo a los industriales y fabricantes colombianos, «…siempre he invitado a los industriales a que apoyemos las nuevas fibras, a que hagamos parte de esa investigación. Tenemos muchísimo que aportar en la parte de la confección para que este planeta se limpie», dijo.
Para el creador de Cannabis, la moda urbana consciente es aquella que se elabora «con los mejores materiales, pensando en personas que quieran vestir con propósito, como cuando uno compra algo para su mamá o sus hijos y siempre va por lo mejor, porque es hecho con amor».
El cuatro de octubre, en el Palais de Tokyo, Cannabis no solo presentará ropa; presentará una hoja de ruta para que la moda colombiana y global abrace una planta que, según Fernández, va mucho más allá del uso industrial y medicinal, tiene que ver con responsabilidad social y con el desarrollo de las comunidades y de los territorios.
Conozca en primicia la colección «Eterna Presencia», que Cannabis Fashion presentará durante la semana de la moda en Paris, este cuatro de octubre:

































