Llegó máquina decorticadora de cáñamo al norte del Cauca, con la cooperativa de mujeres, Renovando Saberes

Llegó máquina decorticadora de cáñamo al norte del Cauca, con la cooperativa de mujeres, Renovando Saberes

El municipio de Caloto, en el norte del Cauca, se convierte en el epicentro de un hito para la bioeconomía nacional con la llegada de la primera máquina decorticadora de fibra de cannabis y cáñamo del país. Liderada por la Cooperativa de Mujeres Indígenas Renovando Saberes, en articulación con SINTRABACANN y la Fundación ATAR, la iniciativa financiada por cooperación internacional proyecta impactar directamente a 200 familias y a 300 más de manera indirecta, verticalizando la cadena de valor y diversificando la agroindustria territorial con fibras de cáñamo, plátano, fique y piña.


Caloto, Cauca, 31 de agosto de 2026.- En una región históricamente marcada por los cultivos de uso ilícito y los desafíos del posconflicto, el norte del Cauca escribe hoy un nuevo capítulo en su historia productiva. La Cooperativa de Trabajo Asociado de Mujeres Indígenas, Renovando Saberes, en articulación con el Sindicato de Trabajadores del Cannabis, Sintrabacann, recibió la primera máquina decorticadora de fibra de cannabis y cáñamo que opera en Colombia, consolidando un modelo de bioeconomía circular que captura valor agregado directamente en el territorio.

La maquinaria, importada y financiada mediante cooperación internacional, llega como respuesta a una necesidad estructural del ecosistema cannábico nacional: la transformación industrial de los tallos, un subproducto que hasta ahora se desperdiciaba en los cultivos enfocados exclusivamente en la producción de flor. Con este equipo, Caloto se posiciona como el primer polo de procesamiento de fibras de cáñamo del país, abriendo una ruta alternativa y sostenible para la agroindustria colombiana.

Verticalización de la cadena en el territorio

La decorticadora permite separar mecánicamente la fibra textil (líber) del leño interior (hurds o cañamiza), generando dos materias primas comercializables a partir del mismo tallo. La fibra, conocida por su alta resistencia y versatilidad, es utilizada en la industria textil, de cuerdas y de biocompuestos. La cañamiza, por su parte, tiene aplicaciones en bioconstrucción (hempcrete), camas para animales y sustratos agrícolas.

«Para nosotros es un verdadero orgullo trabajar de la mano con estas mujeres emprendedoras y comprometidas, tanto en las acciones cotidianas por la pervivencia como en la construcción de nuevas formas de crear industria, generar oportunidades y transformar socialmente nuestros territorios», señalaron voceros de SINTRABACANN, que ha acompañado el proceso mediante alianzas, convenios y esfuerzos conjuntos dentro de una cadena productiva que busca transformar los territorios desde adentro.

Este avance se alinea directamente con la nueva estructura económica reconocida por el DANE en la CIIU Rev. 5 A.C., específicamente en las clases 0115 (cultivo de plantas de fibra, incluyendo cáñamo) y 1311 (preparación e hilatura de fibras textiles), que por primera vez reconocen estadísticamente la cadena de valor del cáñamo industrial en Colombia. La cooperativa da así el salto de la actividad agrícola primaria (Sección A) a la manufactura (Sección C), capturando el valor agregado en el territorio en lugar de exportar materia prima bruta.

Liderazgo femenino, indígena y sindical

Llegada de la decorticadora de cáñamo al Cauca.

El proyecto está liderado por Yamileth García, presidenta de la Cooperativa Renovando Saberes, quien ha sido la fuerza motriz detrás de la gestión, adquisición e implementación de la maquinaria. Su liderazgo representa un quiebre en el paradigma de una industria cannábica que, históricamente, ha concentrado el capital y la toma de decisiones en manos masculinas y urbanas.

El acompañamiento técnico y formativo ha estado a cargo de Yenny Rocío Jiménez, directora de la Fundación ATAR, quien ha liderado el fortalecimiento organizativo y la capacitación de las mujeres de la cooperativa en los procesos productivos, administrativos y comerciales necesarios para operar la nueva línea de transformación.

La articulación con el sindicato agrega una capa crítica de formalización: mientras muchas iniciativas de economía social operan en la informalidad, la alianza con SINTRABACANN garantiza que la industrialización se construya bajo estándares de trabajo decente, seguridad social y derechos laborales, un diferencial clave en un sector donde la precarización laboral sigue siendo un desafío estructural.

Diversificación productiva: más allá del cáñamo

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su enfoque multiproducto. Además del cannabis y el cáñamo, la planta de procesamiento incluye equipos complementarios destinados a la limpieza y transformación de fibras de plátano, fique y piña, plantas tradicionalmente cultivadas en el territorio caucano.

Esta diversificación permite a la cooperativa mitigar los riesgos asociados al monocultivo, aprovechar los residuos agroindustriales locales (como los pseudotallos del plátano, que usualmente se pudren en el campo generando emisiones de metano) y ofrecer al mercado una canasta de «biomateriales híbridos» con aplicaciones en moda sostenible, empaques biodegradables y artesanías de alta gama.

«Próximamente estaremos trabajando para ofrecer al público materias primas derivadas del cáñamo y cannabis, plátano, fique, piña y otras fibras naturales, como alternativas para desarrollar productos más sostenibles y avanzar hacia procesos industriales que reduzcan nuestra dependencia de materiales provenientes de industrias altamente contaminantes», anunciaron desde la cooperativa.

Impacto territorial: 500 familias proyectadas

Las proyecciones de la iniciativa son significativas para una región que enfrenta altos índices de pobreza multidimensional y presencia de economías ilícitas. Se estima que el proyecto impactará directamente a 200 familias de la región, quienes participarán en las labores de cultivo, cosecha, transporte y procesamiento de las fibras.

De manera indirecta, se proyecta beneficiar a al menos 300 familias adicionales a través de la dinamización de la economía local: proveedores de insumos agrícolas, servicios de mantenimiento de maquinaria, transporte y la red de comercialización que se está construyendo para colocar las materias primas en mercados nacionales e internacionales de moda sostenible y biomateriales.

Este impacto multiplicador es especialmente relevante en el norte del Cauca, una región con alta presencia de comunidades indígenas Nasa y Misak, así como afrodescendientes y campesinas, que han sido históricamente excluidas de las cadenas formales de valor agroindustrial.

Cáñamo cannabis en el Cauca
La iniciativa busca articular verticalmente la economía del cáñamo en el norte del Cauca y la región.

Cooperación internacional y apuesta por la bioeconomía

La financiación del proyecto provino de fuentes de cooperación internacional, que han identificado en la bioeconomía circular una herramienta clave para la consolidación de la paz territorial y la sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito. La maquinaria importada, aunque representa una inversión inicial significativa, permite alcanzar estándares de calidad y productividad que harían inviable el procesamiento manual tradicional, especialmente cuando se trata de abastecer a compradores industriales que requieren volúmenes y consistencia homogéneos.

El modelo desarrollado en Caloto se convierte así en un caso de estudio replicable para otras regiones del país donde el cáñamo industrial se perfila como una alternativa productiva viable, como el Valle del Cauca, Antioquia, Boyacá y la región Caribe, donde ya existen cultivos piloto en desarrollo.

Retos pendientes y próximos pasos

A pesar del hito tecnológico, el proyecto enfrenta desafíos propios de una industria en etapa temprana. Entre ellos, la consolidación de canales comerciales estables para las fibras procesadas, la adaptación de los estándares de calidad a las exigencias de los compradores internacionales (especialmente en Europa, donde el mercado de textiles de cáñamo está en crecimiento) y la necesidad de políticas públicas que incentiven el uso de biomateriales sobre los materiales sintéticos en las compras estatales.

La cooperativa ya ha iniciado conversaciones con marcas de moda sostenible y diseñadores colombianos interesados en incorporar las fibras caucanas en sus colecciones, así como con empresas de bioconstrucción que buscan reducir la huella de carbono de sus proyectos mediante el uso de hempcrete y paneles de fibra natural.

«La industria del cannabis y de las fibras naturales se construye entre todos: desde los territorios, desde el trabajo y desde las alianzas», concluyeron desde SINTRABACANN, extendiendo la invitación a otras personas y organizaciones de la cadena productiva a conocer, acercarse y sumarse a estas nuevas posibilidades.

En Caloto, mientras la decorticadora comienza a transformar tallos en fibra, las mujeres indígenas de Renovando Saberes tejen también una nueva narrativa: la de una Colombia que puede construir industria, soberanía productiva y paz territorial desde sus propios saberes, sus propios territorios y su propia visión de futuro.


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