La fibromialgia es mucho más que un diagnóstico: es una discapacidad invisible que afecta a millones de personas en el mundo. La doctora, Sara Arbeláez Mejía, médica bioenergética y especialista en terapias complementarias del, Grupo Curativa, nos invita a comprender esta condición desde la ciencia, la empatía y el potencial terapéutico del sistema endocannabinoide.
Por: Sara Arbeláez Mejía
Medellín, 14 de agosto de 2026.- Pocas frases duelen tanto como esa para quienes vivimos con fibromialgia.
Quiero que hagamos un ejercicio, justo ahora. Imagina que acabas de despertar. Has dormido ocho horas seguidas, pero sientes como si no hubieras dormido nada. Tu cuerpo está cansado, adolorido, como si hubiera «pasado una tractomula por encima». O piensa en este otro escenario: viene tu mamá de visita. Hace semanas que no la ves, te abraza y tú no puedes disfrutar de ese abrazo porque te duele la piel. Imagina que prefieres estar desnuda porque toda la ropa que te pones te duele, te molesta y no te deja ni pensar.
¿Ya lo hiciste? Ok, ahora imagina que alguien más te dice: «Ay, pero no es para tanto, ¡es solo un abrazo!», «¡Tan exagerada! Si esa camisa es de puro algodón», o «¡Pues entonces acuéstate más temprano! ¡Es cuestión de actitud!».
No se siente bien, ¿cierto?
La resiliencia de lo invisible
En realidad, quienes vivimos con fibromialgia somos bastante resilientes. Aguantamos esos comentarios, además del dolor físico y la fatiga que nos acompañan todo el tiempo. Y cuando tenemos un día bueno, queremos comernos el mundo y hacer de todo, porque no sabemos cuándo volveremos a tener otro. Ahí también llegan las críticas: «¿No pues que tiene tanto dolor? ¿Qué hacías bailando anoche? ¡Yo te vi muy contenta!».
En este artículo me gustaría invitarnos a reflexionar. Criticar y señalar el error del otro, o esperar que haga lo que nosotros creemos que debería hacer, es muy sencillo, más aún cuando nunca hemos sentido en carne propia lo que esa persona vive. Hoy te invito a respetar el dolor del otro, a ser empático. Cuando alguien te dice que no, seguramente no es por ti. No te lo tomes personal. Piénsalo así: muchas veces estamos frente a una discapacidad invisible. Simplemente respeta y acompaña cuando te lo pidan.

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¿Qué dice la ciencia sobre la fibromialgia?
En la medicina convencional, la fibromialgia ya es una patología reconocida, aunque aún no se conoce con exactitud su origen. Más bien, se considera una condición de origen multifactorial, cuyas causas no siempre son las mismas en todas las personas. Desde la medicina complementaria y holística creemos que existe una alteración e inflamación crónica de bajo grado que compromete la fascia (que es una tela que recubre todos y cada uno de los músculos, tendones, articulaciones; está en todas partes del cuerpo); por eso sentimos que el dolor está en todas partes y que va migrando de un sitio a otro. También hemos visto que terapias como la acupuntura, la terapia neural y las terapias con ozono medicinal pueden ayudar a aliviar los síntomas durante algún tiempo. Sin embargo, debemos reconocer que la fibromialgia no tiene una cura o, por lo menos, hasta ahora no la tiene.
También sabemos que ocurre algo llamado sensibilización central. Esto significa que nuestro cuerpo ha estado tan expuesto al dolor que ahora cosas que, en teoría, no deberían doler, duelen, y muchas veces ni siquiera entendemos por qué. Es como si el cerebro hubiera dejado el volumen del dolor permanentemente demasiado alto.


Sistema endocannabinoide, el maestro de orquesta
En este complejo escenario también participa un sistema del que cada vez escucharemos hablar más: el sistema endocannabinoide. Es el maestro de orquesta de nuestro cuerpo, el sistema que trabaja tras bambalinas para ayudarnos a mantener el equilibrio dinámico de funciones tan importantes como el dolor, el sueño, el estado de ánimo, la respuesta al estrés y la inflamación.
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Cuando este sistema no logra cumplir adecuadamente su función, nuestro cuerpo tiene más dificultad para «bajar el volumen» del dolor. Y, como su nombre lo indica, funciona gracias a unas sustancias que nosotros mismos producimos en nuestras células y que lo activan. Sin embargo, cuando no nos alimentamos bien, no hacemos ejercicio o no gestionamos nuestras emociones, esas sustancias pueden disminuir y terminar agotándose.
Cannabis como complemento, no como panacea
La buena noticia es que existe una planta que produce unas sustancias químicamente muy parecidas a las que fabricamos nosotros mismos: la Cannabis sativa. En sus flores se encuentran los fitocannabinoides, llamados así porque provienen de la planta. Como son tan parecidos a nuestros propios endocannabinoides, logran activar este sistema de regulación y ayudar a bajar un poco el «volumen del dolor». Pero también pueden mejorar el estado de ánimo y permitirnos que, aunque el dolor no desaparezca por completo, podamos tener una vida medianamente normal; que por momentos olvidemos que nos duele el cuerpo y volvamos a disfrutar de una fiesta, de un abrazo o de ponernos esa ropa que tanto nos gusta.

No puedo decirte que el cannabis sea una panacea o que vaya a curar la fibromialgia. Eso sería una mentira. Pero sí puedo decirte que ayuda a modular el dolor, la inflamación, el estrés y a dormir más y mejor, permitiéndonos recuperar esa sensación de descanso que tantas veces sentimos perdida.
Es importante no automedicarse. O, si ya lo haces, busca un médico que conozca el sistema endocannabinoide para que te ayude a entender cuál es tu dosis, cuál es la mejor forma de administrarlo y cuáles son las dosis que más te pueden funcionar en un día bueno o en un día malo. Aprende a reconocer tu propio sistema y a fluir con la dosificación según lo que sientas. Estoy convencida de que empoderarnos de nuestra condición y de nuestro tratamiento es una de las claves para tener una mejor calidad de vida, que al final es lo que más impacta nuestra salud.
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Ningún tratamiento funciona de manera aislada
La ciencia también nos recuerda que ningún tratamiento funciona de manera aislada. Quienes vivimos con fibromialgia solemos obtener mejores resultados cuando combinamos diferentes estrategias, como actividad física adaptada, educación sobre la enfermedad, manejo del estrés, fisioterapia, buen descanso, apoyo psicológico cuando es necesario y, para algunos pacientes, cannabis medicinal, entre otras terapéuticas complementarias. Tampoco debemos olvidar caminar de la mano con la medicina convencional. No peleemos con ella. Si en algún momento tenemos que tomar medicamentos con los que no nos sentimos tan cómodos, pensemos que puede ser solo por un tiempo, mientras conocemos mejor nuestro sistema y aprendemos a convivir con esta condición.
Cada uno de nosotros vive la fibromialgia de una manera diferente, por lo que el tratamiento también debe ser individualizado. Lo que me sirve a mí puede no ser suficiente para ti, y lo que te ayuda a ti quizá no funcione para otra persona. Pero cuando compartimos lo que nos sirve y lo que no, podemos dar luz a quienes aún no descubren nada sobre su condición. Así nos sentimos menos solos, más comprendidos y encontramos esperanza en quienes ya han recorrido parte del camino.
Cambiar la mirada
Ahora, como te propuse al principio, más que hablar de la enfermedad, del tratamiento o de cómo hacerla desaparecer, quiero invitarte a cambiar la forma en que miramos a las personas con esta condición. Incluso a esas personas que ves en la calle y necesitan ir sentadas en el bus, que requieren estar solas para autorregularse por el dolor o que, de pronto, te respondieron mal y explotaron contigo. No juzguemos; acompañemos con respeto. Puede ser alguien que tenga dolor en su cuerpo, fatiga y que ni siquiera sepa qué le está pasando. Comprendamos que el dolor no siempre deja huellas visibles, pero eso no significa que no exista.
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Recuerda que detrás de cada diagnóstico de fibromialgia hay una persona que no busca compasión, sino comprensión. Una persona que quiere recuperar su autonomía y volver a disfrutar de una vida que el dolor puso en pausa.
Si tienes dudas, inquietudes y/o aportes sobre el cannabis medicinal, te invitamos a contactar a los especialistas, el Grupo Curativa, te acompañará en su uso y aplicaciones para toda la familia, niños, niñas, adolescentes, adultos y mascotas, a través de la línea directa +57 3155138803.
Citas médicas: +57 3155138803
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Médica general de la Fundación Universitaria San Martín en sabaneta, y especialista en Terapéuticas Alternativas y Farmacología vegetal de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas de Bogotá. He tenido estudios adicionales en medicina ayurveda, inteligencia y gestión emocional, programación neurolingüística, entre otros que me permiten hacer un abordaje holístico de cada paciente.

