Primera entrega de una serie de reseñas sobre el uso de cannabis al rededor del planeta, desde la experiencia y perspectiva de la doctora Paola Santander.
Bogotá D.C., 30 de diciembre de 2025.- Iniciamos una serie especial de notas sobre el cannabis medicinal y de uso adulto en el mundo, desde una perspectiva médica y científica. Esta primera entrega de, Cannabis en el mundo, explora brevemente el caso de Malta, una isla europea que ha implementado un modelo regulatorio innovador, referente en reducción de daños y riesgos.
Para esto viajaremos con la doctora, Sandra Paola Santander González, investigadora en plantas de interés biocultural en Colombia y cannabis medicinal para la regulación del sistema inmune, a diferentes latitudes del planeta para conocer como avanza el uso de cannabis en diferentes culturas y sistemas de regulación. La primera parada nos lleva a Malta, destacada en la Unión Europea por su sistema de asociaciones para la reducción de daños.
Malta: Un punto de referencia europeo en regulación del cannabis
Malta, oficialmente la República de Malta, es un pequeño archipiélago mediterráneo que ha ganado reconocimiento internacional en materia de políticas de drogas. En 2021, se convirtió en el primer país de la Unión Europea en legalizar el cultivo y la posesión de cannabis para uso personal y recreativo, marcando un hito en la región.
Su enfoque regulatorio se basa en un sistema único de Asociaciones para la Reducción de Daños del Cannabis, CHRAs, organizaciones sin ánimo de lucro que permiten un acceso controlado, seguro y sin fines comerciales para sus miembros residentes.
Aunque el consumo en espacios públicos sigue siendo ilegal, este modelo representa un intento innovador de equilibrar la salud pública, la reducción de daños y el respeto a la autonomía personal, convirtiendo a Malta en un referente para otros países que consideran opciones más liberales y basadas en la evidencia.
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Características del modelo CHRA en Malta
Según explica la doctora Santander, el sistema de CHRAs en Malta se estructura en torno a varios pilares:
- Membresía regulada: La afiliación está restringida a residentes mayores de 18 años. Cada persona puede afiliarse a un único club, y los turistas no pueden inscribirse.
- Producción controlada: El cultivo es exclusivo para los miembros de la asociación. Existe un estricto control de calidad, seguridad y trazabilidad del producto.
- Distribución sin fines comerciales: Las CHRAs no operan como dispensarios. Las cuotas de membresía solo cubren los costos de operación y cultivo. La publicidad está prohibida.
- Enfoque en reducción de daños: Las asociaciones incluyen educación sobre riesgos, consumo responsable y prevención.
- Supervisión estatal: Las CHRAs deben registrarse, reportar su actividad y someterse a auditorías para garantizar transparencia y evitar desvíos.
Este modelo busca equilibrar un acceso regulado, la salud pública y la prevención, convirtiendo a Malta en un referente innovador dentro de la Unión Europea. En paralelo, existen algunos comercios que venden productos de CBD, hashish y productos comestibles con menos del 0,2% de THC.
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De la doctora Santander y el modelo de Malta
La doctora Paola Santander es reconocida por su trabajo en la investigación de plantas de interés biocultural en Colombia y su especialización en el uso del cannabis medicinal para la regulación de la respuesta inmune. Su enfoque combina la biología, la inmunología y la etnobotánica, explorando cómo compuestos como los cannabinoides pueden modular el sistema inmunológico y ofrecer beneficios terapéuticos.
El análisis del modelo de CHRAs en Malta realizado por la doctora Santander resalta aspectos clave como la reducción de daños, la autonomía de los usuarios organizados y la supervisión estatal como elementos centrales. Este sistema representa una alternativa a modelos basados exclusivamente en el mercado libre o en la prohibición total, enfocándose en la salud y la responsabilidad.
El modelo maltés puede ofrecer lecciones valiosas para otros países, incluido Colombia, que busca avanzar en la regulación del cannabis recreativo bajo principios de salud pública, derechos humanos y reducción de daños, tal como lo establece la Resolución 2100 de 2025, que adopta una Política Integral para la prevención, la reducción de riesgos y daños y la atención del consumo de sustancias psicoactivas 2025-2033.
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