Detención en Ezeiza pone en evidencia la ineficacia de las políticas de control internacional y el negocio del narcotráfico global.
Bogotá D.C., 5 de enero de 2026.- La reciente detención de un ciudadano colombiano en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, Argentina, transportando casi 17,990 kilos de «marihuana» proveniente de Tailandia, no es un hecho aislado. Más bien, es un eslabón más en una cadena de violencia, ineficacia y negocio ilegal que caracteriza al modelo prohibicionista internacional de drogas.
Este incidente, que involucra rutas de contrabando internacionales cada vez más complejas, pone en evidencia la falta de coordinación efectiva entre países y la incapacidad del sistema actual para contener el flujo ilícito de sustancias, mientras perpetúa la criminalidad y deja fuera de la ley a millones de usuarios.
El hecho de que la droga provenga de Tailandia, un país tradicionalmente asociado con la producción de opio y heroína, y no de los tradicionales productores latinoamericanos, es altamente significativo. Revela nuevas dinámicas del mercado negro global, donde los carteles buscan rutas y proveedores alternativos, explotando las debilidades de los controles aduaneros y las asimetrías económicas y legales entre naciones.
El viaje del ciudadano colombiano, con escalas intermedias, subraya la facilidad con la que organizaciones criminales pueden operar transnacionalmente, mientras las fuerzas del orden juegan a cerrar brechas a posteriori, con capturas simbólicas que no atacan la raíz del problema.
Este caso ilustra claramente los fracasos del enfoque prohibicionista. En lugar de erradicar el problema, las políticas de «guerra contra las drogas» han generado un entorno de alta rentabilidad para el crimen organizado, han criminalizado a millones de usuarios y productores, han alimentado la violencia y han desviado recursos públicos de estrategias más efectivas como la salud pública, la reducción de daños y la inversión social.
La complejidad del viaje (Tailandia – Roma – Buenos Aires) y la procedencia asiática de la droga subrayan lo transnacional del problema, que no puede resolverse con controles puntuales o condenas ejemplares a actores menores.
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¿Chivo Expiatorio de la política internacional?
Un ciudadano colombiano de 35 años, identificado como J.C. Ocampo Peláez, fue detenido este sábado al arribar al Aeropuerto Internacional de Ezeiza en un vuelo de Aerolíneas Argentinas proveniente de Roma.
El hombre transportaba 17,990 kilos de «marihuana» ocultos en su equipaje de bodega, según lo informaron fuentes policiales. El hallazgo se produjo cerca de las 5:45 a.m. del sábado tres de enero de 2025, cuando el pasajero pasó por el control de Aduana en el salón de arribos internacionales.
Hallazgo en el escáner
La investigación comenzó cuando la valija del pasajero pasó por el escáner dos ubicado en el mencionado sector del aeropuerto. El personal del Departamento de Investigaciones Narcotráfico Metropolitana de la Aduana advirtió «imágenes extrañas» que se correspondían con «la posible existencia de dos bultos de importante volumen» con un contenido denso y uniforme, distinto al resto del equipaje. Al abrir la maleta, se descubrieron dos bultos termosellados con nylon transparente. En su interior había cogollos de cannabis sativa, que sumaban la mencionada cantidad de casi 18 kilos de cannabis.
El hombre, además de la valija donde se halló la droga, portaba una mochila como equipaje de mano. El viaje había comenzado en Bangkok, Tailandia, y el vuelo AR 1141 de Aerolíneas Argentinas – Sitio web) había despegado desde el aeropuerto de Fiumicino, Roma.

Origen sospechoso y análisis forense
Según las primeras investigaciones, la «marihuana» incautada tendría como origen Tailandia. «No es habitual el contrabando de marihuana desde Asia hacia la Argentina», sostuvo uno de los agentes de policía que participó de la investigación, resaltando la inusual procedencia del estupefaciente. Se ordenó un peritaje sobre los estupefacientes para determinar el potencial toxicológico de Tetrahidrocannabinol, THC, el principal compuesto psicoactivo del cannabis.
Declaraciones del detenido y procesamiento judicial
Ocampo Peláez, nacido en Puerto Berrio, Antioquia, Colombia, el 2 de diciembre de 1990, fue indagado por el juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky. Durante la audiencia, el sospechoso colombiano afirmó: «Yo tomo sertralina [un antidepresivo] 50 miligramos después del desayuno y esa medicación la tiene personal preventor». También solicitó hacer una llamada para avisarle a su madre que estaba detenido: «Quiero hacer una llamada para avisarle a mi mamá que estoy detenido», dijo.
Horas después de la audiencia, el juez Aguinsky firmó el procesamiento con prisión preventiva de Ocampo Peláez. El magistrado lo imputó por el delito de contrabando de estupefacientes y trabó un embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de $270 millones de pesos argentinos.
En su resolución, el juez Aguinsky explicó: «Si se tiene en cuenta que la sustancia estupefaciente oculta en el equipaje no llegó al destino pretendido por el nombrado, y que aquello obedeció a la intervención oportuna del personal del Departamento de Investigaciones Narcotráfico Metropolitana de la Aduana se permite concluir que el hecho investigado no se consumó por razones ajenas a la voluntad del imputado y, por ello, que aquel hecho quedó en grado de tentativa».
Agregó: «El imputado tuvo bajo su dirección, en todo momento, el dominio del suceso hacia una finalidad determinada (importar al país la sustancia estupefaciente en su equipaje), estando a su alcance la posibilidad de decidir sobre la consumación o el desistimiento del delito, lo cual permite concluir que el nombrado ostentó la calidad de autor».
Misterio sobre el origen y destino
El viaje de Ocampo Peláez a Argentina fue su primera visita al país. El juez Aguinsky indicó en su resolución que «El motivo de su viaje fue al solo fin de ingresar la sustancia estupefaciente que posteriormente se comercializaría en el país». A pesar del procesamiento y el embargo, por el momento, es un misterio por qué una organización quiso vender marihuana de Tailandia en el país, lo cual ha generado interrogantes en las fuerzas de seguridad.
La detección y el posterior procesamiento judicial representan un éxito para las fuerzas de seguridad argentina en la lucha contra el narcotráfico internacional, aunque también pone en evidencia las nuevas rutas y métodos utilizados por los carteles internacionales para introducir drogas en el territorio nacional.
El rio sigue su cauce
Mientras tanto, países como Colombia avanzan en la regulación del cannabis, con la creación de códigos CIIU específicos, el fortalecimiento de iniciativas como Conexión Natural y el desarrollo de una economía regulada del cannabis, alineados con los principios de la Política Nacional de Drogas 2023-2033 y la Resolución 2100 de 2025.
Estos pasos buscan desplazar al mercado ilegal, garantizar acceso seguro y regulado, y promover trabajo digno y reducción de daños. Al mismo tiempo, Estados Unidos da pasos hacia la reclasificación del cannabis y la promoción de la investigación científica, sin embargo, su política frente al uso de sustancias psicoactiva «drogas», sigue siendo, arcaica, retrograda y obsoleta.
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Este contraste entre un modelo punitivo y obsoleto que permite el contrabando internacional y la violencia, y modelos regulatorios emergentes basados en salud, derechos humanos y economía legal, es cada vez más evidente. La captura en Ezeiza no es solo un caso de drogas, sino un reflejo de un sistema global de control de drogas profundamente disfuncional, que beneficia a unos pocos y condena a muchos.
Hasta que no se impulse seriamente un cambio de paradigma, que priorice la salud y los derechos humanos por encima de la represión, eventos como este continuarán ocurriendo, alimentando el negocio ilegal y perpetuando la inseguridad.